
El calor de la estancia se eleva hacia el techo como una serpiente envuelta en café expresso, pero yo no puedo dejar de mirar hacia el suelo. Los culpables son los zapatos de una de las parroquianas: Una mujer de nariz afilada que no para de teclear en su ordenador. Lo que escriba no tiene importancia: sus zapatos me transportan directamente a Nueva York. Se trata del modelo Hangisi de Manolo Blahnik, dos torres gemelas con tacón puñal de nueve centímetros y broche de cristales swarovski. Toda una tentación para pilotos suicidas.
(Después de tantas sobremesas y noches sin tdt, mi pequeño homenaje a Sexo en Nueva York...).



10 comentarios:
esculturales...
Unos tacones de lujo, distintos a los otros, los lejanos.
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Salud
Glups!... Con el vértigo que tengo, no sé si sería mejor subirse a esos talones o las Torres Gemelas, a las cuales, no sé por qué, pero algo me dijo... "No, hoy no subas" y opté por el Empire.
No me la juego con esos zapatos ya que llevo gastadas bastantes de mis siete vidas ;-)
¡ Adoro los zapatos..! Tengo ..mil pero
no Manolos ¡ ay de mi ! ¡ He soñado que un dia entré en el apartamento de Carrie y me los probé todos..
¡ Un lujo !
Bss. :-))
Abril: No sé de dónde me viene esa atracción. Más que ponérmelos a mi me encanta contemplarlos.
xx
Kioskero: mejor subirse a unos tacones bien altos y caerse que andar en zapatillas toda la eternidad...;)
lindisimos!!
drooling over those shoes!
Esto es un dèja vu?? O lo había visto antes??? Ohhh, con tacones al cielo!!!
Ciaooo my darling
Si, lo he recuperado de Reserved, qué memoria!!
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